Empieza tu proyecto

Traducción web

Traducir una página web o localizarla: ¿qué necesita tu empresa?

Traducir una web es pasar sus textos a otro idioma. Localizarla es adaptarla para que funcione en otro mercado: además del texto, cambian precios, fechas, formularios, imágenes, ejemplos y las palabras que la gente busca. Una web traducida se puede leer; una web localizada puede vender.

Por Hatice Kölmük10 min de lectura

¿Qué hace exactamente una traducción?

Traducir es pasar un texto de un idioma a otro conservando su sentido. Si lo hace un profesional que escribe en su lengua materna, el resultado es un texto correcto y natural. Lo que una traducción no hace es preguntarse si la oferta, los ejemplos o el proceso de compra tienen sentido en el país de destino. Nunca fue su función.

Para muchas páginas, eso basta. El problema aparece cuando se traduce de la misma forma la página que tiene que convencer a alguien de comprar.

¿Qué añade la localización web?

El W3C, el organismo que redacta los estándares de la web, define la localización como la adaptación de un producto o de un contenido al idioma, la cultura y otros requisitos de un mercado concreto. Su lista de lo que puede cambiar va mucho más allá del texto:

  • Formatos de números, fechas y horas: lo que en España se escribe 1.000,50 en inglés se escribe 1,000.50.
  • La moneda y la forma de presentar los precios.
  • Direcciones, códigos postales, teléfonos y el orden de nombre y apellidos en los formularios.
  • Símbolos, iconos y colores que en otra cultura se leen de otra manera.
  • Requisitos legales que cambian de un país a otro.
  • Referencias y ejemplos que el público de ese mercado reconoce.

El W3C distingue además la internacionalización: preparar la web para que localizarla sea posible, por ejemplo con Unicode en todo el sitio, diseños que admiten textos más largos y nada de texto metido dentro de imágenes.

TraducciónLocalización
Qué cambiaLas palabrasPalabras, formatos, imágenes, ofertas y diseño
La pregunta de fondo«¿Qué significa esta frase?»«¿Qué espera aquí un comprador?»
Palabras claveLas tuyas, traducidasLas que la gente de ese mercado escribe de verdad
Formularios y pagoEtiquetas traducidasCampos, formatos y medios de pago adaptados
Quién lo haceUn traductorUn redactor nativo, con SEO, diseño y alguien que conoce el mercado
ResultadoUna web que se entiendeUna web que inspira bastante confianza para comprar

¿Cuándo basta con traducir y cuándo hay que localizar?

La regla práctica es sencilla: cuanto más cerca está una página de la decisión de compra, más localización necesita. Una traducción web bien hecha es suficiente para las páginas que informan; las que venden piden algo más.

PáginaSuele bastar conPor qué
Fichas técnicas y manualesTraducción profesionalEl lector busca datos, no que le convenzan
Aviso legal y condicionesTraducción revisada por un jurista del paísTiene que ser exacta y válida allí
Inicio y páginas de servicioLocalizaciónAhí el visitante decide si confía en ti
Precios y proceso de compraLocalizaciónMoneda, impuestos, envíos y pagos cambian de un país a otro
BlogLocalización selectivaSolo los temas que en ese mercado se buscan

¿Por qué se rompe el diseño al cambiar de idioma?

Porque los textos cambian de longitud. El W3C recoge una pauta de IBM según la cual un texto inglés de hasta 10 caracteres puede ocupar entre dos y tres veces más en un idioma europeo, y uno de más de 70 caracteres crece en torno a un 30 %. El alemán, además, forma palabras compuestas larguísimas que no se dejan partir; el ejemplo del W3C es «Eingabeverarbeitungsfunktionen», que en inglés se dice con tres palabras.

El árabe se escribe de derecha a izquierda, así que menús, iconos, flechas y pasos también tienen que invertirse. Los botones cortos, las pestañas de ancho fijo y el texto dentro de imágenes son lo primero que falla en una web localizada; por eso probamos cada versión en varios anchos de pantalla antes de publicarla.

Las tipografías también fallan: una fuente que queda bien en español puede no tener todas las letras de otro idioma, y el navegador la sustituye sin avisar. Revisa cada idioma con el diseño y los textos reales antes del lanzamiento.

¿Cómo cambia el SEO cuando localizas una web?

En cada mercado se busca con palabras propias, no con la traducción de las tuyas. Un comprador alemán puede usar un término tomado del inglés; uno francés, una palabra distinta para el mismo servicio. La investigación de palabras clave se hace mercado por mercado y en el idioma de cada uno. Así empieza nuestro trabajo de SEO internacional.

Localiza también lo que se ve en los resultados de búsqueda: el título, la meta descripción, la URL y el texto alternativo de las imágenes. Es lo primero que lee el comprador, mucho antes que la página. Las menciones y los enlaces de webs del nuevo mercado ayudan, porque confirman a buscadores y asistentes de IA que la versión local existe de verdad.

Google añade algunas reglas técnicas para las webs en varios idiomas:

  • Da a cada idioma su propia URL, por ejemplo con carpetas como /fr/ o /de/.
  • Marca las versiones con etiquetas hreflang que se señalen en los dos sentidos: si dos páginas no se enlazan mutuamente, Google ignora las etiquetas. Añade una página x-default para el resto de visitantes.
  • No redirijas de forma automática según la ubicación o el idioma del navegador. Ofrece un selector de idioma; Google desaconseja adaptar el contenido por la IP, entre otras cosas porque su rastreador suele visitar desde Estados Unidos.
  • Usa un solo idioma por página. Google deduce el idioma del texto visible, no del atributo lang ni de la URL.

¿Hace falta localizar si vendes en español fuera de España?

Sí, aunque el idioma sea el mismo. Una web escrita en España habla de ordenador, móvil y presupuesto; en buena parte de Latinoamérica el cliente dice computadora, celular y cotización. Cambian también la moneda, los impuestos que se muestran, los medios de pago y la forma de escribir teléfonos y direcciones. Una versión para México no es una copia de la española con otro dominio.

Para Google, además, son versiones distintas: es-ES para España y es-MX para México, cada una con su hreflang. Ojo con el código es-419 (español de Latinoamérica): Google indica en su guía sobre versiones localizadas que no lo admite, porque no forma parte de las normas ISO.

Y dentro de España también hay más de un idioma. La Constitución establece que el castellano es la lengua oficial del Estado y que las demás lenguas españolas son también oficiales en sus comunidades autónomas. Si tus clientes están en Cataluña, Galicia o el País Vasco, valora si te conviene una versión en su lengua. Nosotros no escribimos en catalán, gallego ni euskera, pero sí podemos preparar la web para que tu traductor añada esa versión.

¿Cómo se ve la localización en una página real?

Piensa en una página de precios. La traducción te deja la misma tabla con las etiquetas en otro idioma. La localización la repasa línea por línea:

  • La moneda y la forma de escribir el precio: el separador decimal y dónde va el símbolo.
  • Si los precios llevan los impuestos incluidos, como espera el consumidor en muchos países, o los excluyen, como suele preferir el comprador profesional.
  • Las unidades: kilos o libras, metros o pies, según el mercado.
  • Los medios de pago que prefieren los compradores de ese país.
  • Fechas y plazos en el formato local, para que 03/04 no se lea como el mes equivocado.
  • Datos de contacto que funcionen allí: teléfono con prefijo internacional, horario en la hora local y un idioma de respuesta que el cliente entienda.

Ninguno de estos cambios es grande. Juntos deciden si el visitante siente que la página se hizo para él o que pasó por un traductor automático.

¿Cómo mantienes al día varios idiomas?

Lo difícil de una web multidioma empieza después del lanzamiento, cuando cambia la versión original. Sin un método, en pocos meses cada idioma cuenta una cosa distinta. Unas pocas costumbres lo evitan:

  1. Ten un idioma de origen y cámbialo siempre primero.
  2. Mantén un glosario con los nombres de tus productos y los términos clave en cada idioma, para que lo mismo se llame siempre igual.
  3. Marca para revisión las páginas de cada idioma cuando cambie el original y lleva la cuenta de cuáles están hechas.
  4. Asigna en cada mercado a una persona que apruebe sus páginas antes de publicarlas.

¿Compensa localizar una web?

Los compradores lo notan. CSA Research preguntó en 2020 a 8.709 consumidores de 29 países: el 76 % prefería comprar productos con la información en su idioma, y el 40 % dijo que nunca compra en webs en otro idioma. El mismo estudio muestra que, para muchos compradores, un precio más bajo o una gran marca global pesan más que el idioma, así que el idioma por sí solo no cierra la venta. Pero una web que suena extranjera empieza con desventaja.

Sobre la traducción automática

La traducción automática sirve como primer borrador y para tantear un mercado sin mucho gasto. Antes de publicar, un hablante nativo tiene que revisar el sentido, el tono y los términos que la gente busca de verdad.

¿Por dónde empezar?

  1. Elige un mercado y decide qué significa allí tener éxito: contactos, ventas o registros.
  2. Investiga palabras clave y competidores en el idioma de ese mercado.
  3. Prepara la web: Unicode, diseños flexibles, espacio para textos más largos y, si hace falta, soporte de derecha a izquierda.
  4. Localiza primero las páginas que venden: inicio, servicios o productos principales, precios, contacto y pago.
  5. Configura las URL por idioma, el hreflang y un selector de idioma visible.
  6. Mide cada mercado por separado y ajusta los textos según lo que la gente busca y pregunta.

Si traduces las palabras, te pueden leer. Si localizas la web, se imaginan comprándote.

Localizamos webs en ocho idiomas, entre ellos inglés, francés, alemán y árabe con diseño de derecha a izquierda, y cada página la escribe un hablante nativo. La página de traducción de páginas web explica cómo funciona un proyecto, y la de diseño web cuenta cómo preparamos una web nueva para varios idiomas desde el principio.

Por Hatice Kölmük

socia de yop, Tallinn. Quiénes somos

Fuentes

Proyecto

¿Lo hacemos con tu empresa?

Envíanos la dirección de tu web y cuéntanos qué quieres cambiar. Te respondemos en dos días laborables con lo primero que haríamos.

Preguntas

Lo que se pregunta sobre traducir una web.

¿Cuánto cuesta traducir una página web?

Depende del número de páginas y de idiomas y de cuánto haya que adaptar además del texto. En yop la localización tiene un precio cerrado por fase, acordado tras un plan de mercados e idiomas; el primer mercado concentra la mayor parte del coste y los siguientes aprovechan la misma base técnica.

No. Las carpetas por idioma en un mismo dominio, como /fr/ o /de/, son lo más fácil de mantener. Un dominio de país compensa cuando parecer local en ese mercado importa más que nada; Google admite las dos opciones.

La internacionalización prepara la web técnicamente para admitir cualquier idioma y región. La localización aprovecha esa preparación para adaptar la web a un mercado concreto.

Las que llevan al comprador a decidir: inicio, servicios o productos principales, precios y contacto o pago. El blog y las páginas de ayuda pueden esperar a que veas demanda.